Más del 90% de las personas que creen tener "cefaleas sinusales" cumplen en realidad con los criterios clínicos de la migraña[cite: 23]. La confusión se debe a que el nervio trigémino controla tanto las vías del dolor de la migraña como los vasos sanguíneos de los senos paranasales[cite: 23].
Cuando ocurre un ataque de migraña, el nervio trigémino hace que los senos paranasales se inflamen y produzcan una secreción clara (rinorrea), lo que lleva a los pacientes a asumir que tienen una infection sinusal[cite: 23]. Una verdadera infección sinusal se presenta con mucosidad espesa y de color, además de fiebre, síntomas que casi nunca están presentes durante una migraña[cite: 23].
Si su "cefalea sinusal" incluye sensibilidad a la luz (fotofobia), náuseas o un dolor incapacitante, es casi seguro que se trate de una migraña[cite: 23]. Tratar una migraña con descongestionantes sinusales puede, en realidad, provocar dolores de cabeza por rebote[cite: 23]. Al registrar sus síntomas, puede demostrarle a su médico que su dolor se correlaciona con la luz o el estrés en lugar de con los recuentos de polen[cite: 23].
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