En el núcleo del evento de la migraña se encuentra la depresión cortical propagada (CSD), una onda de despolarización de lento movimiento que migra a través de la corteza cerebral, seguida de un período prolongado de inhibición. Esta onda es lo que los patients perciben como aura.
Cuando esta onda eléctrica alcanza los receptores de dolor en las meninges, desencadena la liberación de CGRP (Péptido Relacionado con el Gen de la Calcitonina). El CGRP hace que los vasos sanguíneos se inflamen y sensibiliza las fibras de dolor, lo que resulta en ese pulso pulsátil característico.
Un cerebro sano filtra los datos ambientales repetitivos. Sin embargo, un cerebro con migraña carece de habituación sensorial. Permanece en un estado de alta alerta, procesando cada luz, sonido y olor a la máxima intensidad, lo que lleva a una sensibilización central con el tiempo.
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